sábado, 26 de julio de 2008

Qué precioso sería jugar..."Los Caifanes", una de mis películas predilectas.

Siempre amé la vida nocturna en la Ciudad de México (digo "amé", tiempo pasado, porque no sé si seguirá siendo la misma). Era fascinante, peligrosa también, pero envuelta siempre de misterio y aventura. Al menos, todavía, en el 2005, tuve oportunidad de degustar un poco de su extraordinaria capacidad para transformar un paisaje urbano en una novela o un poema.

La película de los Caifanes es una muestra excepcional de lo que digo; la escena de la Diana Cazadora es ya de antología, y, si pudiera contar de entre todos mis pecados que ni al padrecito se los cuento, acerca de mis locuras nocturnas, es la de manejar en sentido contrario en la Avenida Reforma. No sé si eso sea ya posible --ilegalmente y sin plantones-- con tanto tira (con sus estúpidas luces prendidas todo el tiempo como arbolitos de navidad) y taxis por todos lados; a finales de los ochentas todavía se podía hacer eso. No me vanaglorio de ello, simplemente lo recuerdo como una gran travesura de mis años de prepa e iniciación nocturna.

lunes, 21 de julio de 2008

La Misa del Rock & Roll



La primera vez que vi a los Rolling Stones fue en Memphis, a principios de los noventa. Luego los volví a ver en la Ciudad de México, en 1995. Recuerdo que mi hermano Alberto (curiosamente, siempre pensé que él se parece mucho al Mick Jeager, con el mismo peinado y facciones, para los que duden le pediré que me mande alguna foto suya con la greña así y ya verán) se negó a ir a verlos ¡porque le parecía que ya estaban demasiado viejos para tocar en vivo y lo mejor era escucharlos en disco! Nunca me he arrepentido de haberlos visto como debe de ser, en escena.

¿Por qué me gusta esta canción? Me parece que los coros me atraen mucho. Es como una misa. Sí, los coros de una misa. La Misa del Rock & Roll. Con el gran Mick Jeager de oficiante... diciendo:

"La vi en la recepción el otro día;/tenía un vaso de vino en la mano./Sabía que iba a verse con su 'contacto'; / ...ella practicaba el arte de la decepción/ lo supe cuando vi sus manos...".

jueves, 10 de julio de 2008

Pues "me lo tragué y también lo escupí", pero fue a mi manera.

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Hay dos virtudes que me agrada ver en un ser humano: su sentido del humor y su generosidad; cuando se reúnen en una sola persona la convierten en algo muy valioso. Elvis Presley poseía ambas cualidades, nunca dejaba de bromear.

Creo que ya dije antes que viví en la ciudad de Memphis por algún tiempo; cuando estuve ahí, visité la casa de Elvis un par de ocasiones, al único sitio donde no me dejaron entrar fue al cuarto donde murió. El resto de la casa, muy al estilo de los sesentas, se encuentra tal y como lo dejó cuando falleció en 1977. Para ese entonces el decorado de su casa era de un estilo moderno, pero hoy en día daría la impresión de estar fuera de lugar e incluso de mal gusto. Tenía varias televisiones en un mismo cuarto y las mantenía prendidas al mismo tiempo; le gustaba jugar billar, tirar al blanco, rentar un parque de diversiones por las noches y regalarle a sus amigos un carro de cumpleaños, sólo por ver la cara de felicidad que ponían. Jamás dormía de noche.

Conocí a su médico personal --de apellido griego que no recuerdo ahora--, mismo al que le quitaron la licencia, años después, para ejercer su profesión, y al que algunos culparon por recetarle a Elvis todos los tranquilizantes y pastillas a las que era adicto; iba a emborracharse por lo menos una vez por semana a un bar al que yo acudía a emborracharme por lo menos una vez por semana; le gustaba sentarse con un argentino que se parecía a Borges --o quizás era el otro Borges--; ese médico después se dedicó a subastar algunos objetos personales que poseía de Elvis, con tal de pagar deudas y hacer dinero.

La canción que escucharán a continuación, en dos diferentes versiones es un clásico, una canción maravillosa: A mi modo --o manera--, My Way.


El segundo video --realizado meses antes de su muerte, a los 42 años--, es en verdad algo triste y creo que ya él presentía su final, pero, irónicamente, es el único de los dos donde sonríe; podrán notar que lleva un traje con el Calendario Azteca en el pecho y en la espalda --no visible aquí--: era su favorito.




domingo, 6 de julio de 2008

¿Quién quiere vivir por siempre, anyway?

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Una canción de Queen, en la voz de la cantante italiana Giorgia; fantástico arreglo y me pregunto si puede encontrarse más belleza y gracia en la interpretación de esta hermosa mujer.




Y ahora aquí en la versión original de Queen.

martes, 1 de julio de 2008

"Una noche maravillosa", con el maestro Eric Clapton (canción de cajón en las bodas gringas).

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Al caer la tarde
--mientras se ponía el maquillaje
y peinaba su largo cabello rubio--,
ella intentaba decidir qué vestido ponerse.

Luego me preguntó:
"¿Me veo bien?".
"Te ves maravillosa", le dije.

Al llegar a la fiesta
todos nos volteaban a ver.
Esta hermosa mujer
caminaba al lado mío.

Y me preguntó:
"¿Cómo te sientes?".
"Me siento maravillosamente", le dije.

Y me sentía así porque ví la luz del amor
en sus ojos, y sobre todo porque sé que ella sabe
cuánto la amo.

Era tiempo de regresar a casa,
me sentía un poco borracho;
así que le di las llaves del coche
y luego me ayudó a meterme a la cama.

Entonces le dije,
mientras prendía las luces:
"Oh, querida,
estuviste maravillosa esta noche".

...Y en verdad que es maravilloso caminar junto a una mujer hermosa y que todo mundo voltée a mirar; pero lo más maravilloso e incomparable es caminar al lado de una mujer inteligente.