miércoles, 23 de abril de 2014




CIEN AÑOS DE LECTURA  (o  El Fantasma de Macondo)

Confieso que me costaron casi cien años de solitario para terminar de leerlo, lo que es mentira porque el libro no tiene ni siquiera cien años desde que fue escrito; pero esa mentirotota debe tomarse como cuando le decimos a alguien “…ya te he dicho mil veces”, a sabiendas de que no son “mil veces” precisamente, sino muchas contadas o sufridas por “mil”, claro está.

Pues no sé qué me pasó con tan famoso libro, debería alardear y decir “…no, pues si lo leí desde que estaba en la prepa y me influenció y…”; luego citar frases y capítulos. Pero no es así, pa que más que la verdad.

Siendo un ávido lector de tantas otras cosas (leí todos sus cuentos, sin parar, GGM es un cuentista genial, como Juan Rulfo o Borges; en una Biblioteca de Austin me encontré una recopilación de sus crónicas periodistas pre-Cien Años, que hizo desde Italia, y me las devoré literal y literariamente—) no sé qué me pasó con ese mentado libro. 

Lo que sí me parece casi imposible de olvidar es la primera frase del libro, pero aún no estoy seguro si por lo de tantas veces citada o porque desde que la leí por primera vez se quedó grabada en mí; tal vez se deba a ambas, más francamente.

La verdad fue que lo comencé a leer ya desde que vivía en México, en alguna gastada edición de Alfaguara que circuló por las manos de mis hermanos; y luego quizá cayó en las mías otras tantas mil y una veces pero no, no lo terminaba; me sofocaba, me tiranizaba eternamente con aquel calorón despiadado de sus páginas donde el hielo era sólo un sueño de la infancia.

Cuando viví en Austin, decidí comprar CADS en una preciosa edición española de Mondadori, muy bien cuidada y empastada y con letras súper legibles para mis ojos. Aunque no lo terminé sino hasta que me mudé a Kentucky, como ya dije, después de "cien años". 

Es un libro poderoso, hay cierta fuerza del lenguaje en él que me parece rescatable, me gustó y me pareció aún más memorable y genial que García Márquez reconociera la influencia tanto de los Beatles (a quienes escuchaba sin parar mientras lo escribió) como de Carlos Fuentes en esa obra.

La vida de GGM no termina con su muerte, nos hubiera gustado que viviera cien años y muchos más, un hombre productivo se lo merece. Un hombre al acecho del mundo a través de las palabras no puede estar solo nunca, lo acompaña todo el que lo lee.

Tonatiuh Catalá

viernes, 21 de junio de 2013

Esse est Deus

By Tonatiuh Catalá

A principios de los años cincuenta, cuando presentaron la primera computadora al presidente Eisenhower, pidieron que hiciera a la máquina una pregunta.  A éste se le ocurrió preguntar “¿Existe Dios?”, (There is a God?),  a lo que la computadora después de diez minutosrespondió: “Ahora ya lo hay” (Now there is).

Este fue el primer error que cometió una computadora.

La computadora es una creación humana.  Pocos podrían relacionar su invención con un poeta, pero de alguna forma lo está. Lo contaré brevemente:  A petición del científico Charles Babbage, la hija de Lord Byron, Ada (1815-1852), tradujo la obra del italiano Federico Luigi Menabrea, donde se describe un algoritmo que por primera vez hizo posible a la ingeniería analítica computar los números Bernoulli.

Evolutivamente, la computadora debe su nacimiento a varios inventos que la hicieron posible, entre ellos el tipógrafo aparato utilizado para que los ciegos pudieran escribir, inventado por William Austin Burns, a comienzos del siglo XIX; luego, la creación de la llamada Writer Sphere, “esfera que escribe”, de Hanson, en 1864, que fue la primera máquina de escribir que hizo posible hacerlo más rápido que la mano.

Aunque se da el crédito al alemán Konrad Zuse, por haber inventado la primera forma de computadora en 1936  (Z1), con el propósito, según él, “de hacer la vida más fácil a los ingenieros y los científicos”, sin el telégrafo, la electricidad o los logaritmos de la computación analítica decimonónica, simplemente no habría computadora. 

La inscripción en una piedra escrita hace miles de años,  que aún nos cuesta trabajo descifrar, es el ancestro más antiguo de una computadora. Fue un largo proceso.

Me pregunto qué pasaría por la mente del presidente de los Estados Unidos, quizás intentó simplemente ser socarrón. Aunque no me parece posible que, de haber hecho esa pregunta al propio Einstein, o, digamos, a un ser humano con inteligencia suficiente para responder honestamente, éste hubiera contestado lo que la computadora dijo a menos que se tratara de un loco. Ignorar es una prueba de la inteligencia real y de una mente formal; creer que se sabe todo es una pretensión de la inteligencia artificial.


Por lo demás, podemos preguntarnos: ¿una computadora es inteligente? Pues eso depende de qué entendamos por inteligencia; una computadora está hecha de programas, y éstos son producto de la inteligencia, pero no son inteligentes por sí mismos. 

Que una máquina diga Yo soy Dios no es sólo un disparate sino una contradicción lógica y una aberración metafísica.

sábado, 15 de junio de 2013

lunes, 1 de abril de 2013

The Laughing Heart, by Charles Bukowsky

A Short Film by Bradley Bell
Spoken by TomWaits


sábado, 16 de marzo de 2013

viernes, 8 de marzo de 2013

MARCEL DUCHAMP








Marcel Duchamp, "Playing against the clock", 1952  photo Eliot Elisofon





“…it is always posterity that makes the masterpiece.”

Marcel Duchamp




"Bicycle Wheel", by Marcel Duchamp, 1913

("...es la posteridad quien crea la obra maestra.")

sábado, 2 de marzo de 2013

Un Poema de Alejandra Pizarnick traducido por Tonatih Catalá

alejandra pizarnick

SIGNOS

    Todo hace el amor con el silencio.

    Me habían prometido un silencio como un fuego, una
casa de silencio.

    De pronto el templo es un circo y la luz un tambor.


/SIGNS

     Everything it’s making love with the silence.

     They had promise me a silence of fire, a
house of silence.

     Suddenly, the temple is a circus and the light sounds like a drum.

Alejandra Pizarnik
TRADUCCIÓN AL INGLÉS: TC


miércoles, 27 de febrero de 2013

Rocío Cerón



RC

("Aproximaciones a una poesía humana", fragmento.)

By Tonatiuh Catalá


He dicho, lo digo y lo seguiré repitiendo, al cabo no me canso, que para medir el calibre de la poesía de Rocío Cerón, hace falta un anemómetro, o un sismógrafo. Su poesía, tan hondamente humana, también es extraordinariamente telúrica. Su lenguaje poético tiene la magnitud estética de un sismo o la velocidad del viento, y esto puede insertarse en el afortunado lector de una forma casi imperceptible, como en los segundos que nos lleva decir ¿Está temblando?... Está temblando. O como sólo es posible percibir ese viento invisible en aquello que mueve, como en el caso de las ramas de los árboles; porque ante su poesía sólo somos esas ramas.

Desde la primera vez que leí “Debajo de la lengua hay un presidio…” por ejemplo,  me ha sido prácticamente imposiblemejor debiera decir estéticamente imposible olvidar que la poesía de Rocío Cerón tampoco tiene principio, es; como el origen del tiempo, es, y, a final de cuentas, ese origen ya no nos concierne, sino lo que evoca y provoca, su tensión y su peso específico dentro de la poesía mexicana, hoy.

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lunes, 25 de febrero de 2013




Te quiero, ("Ella es muy pesada")

by Tonatiuh Catalá


La edad cultural de un pueblo puede analizarse de diferentes maneras, una de ellas es la música, otra, para citar en este caso sólo a dos, es la literatura.

Las circunstancias sociales sirven casi siempre para determinar  la inteligencia con que una nación expresa su perspectiva histórica y desenvuelve su ser y estar en el mundo.

Un país es lo que se permite ser en un tiempo histórico, así como lo que niega y ofrece a sus ciudadanos, política y económicamente. Muchos son los factores y razones que provocan que, por un lado, desarrolle un sentido elevado de la música y, por otra parte, le sea posible engendrar un monstruo que lo gobierne, como fue en el caso de Alemania, por citar sólo un ejemplo.

El sentido estético de la música pertenece tanto al genio de sus individuos como al desarrollo y evolución social; su nivel moral  se expresa también por el temperamento y la manera de integrarse, sin hipocresía, a la evolución humana del mundo.

En 1969, a alguien se le ocurrió traducir el título de la canción de los Beatles “I want you (She’s so heavy)”, por el de “Te quiero, pero estás muy gorda.” No hay en esa canción de Lennon autor principal de la letra, ninguna referencia a la gordura física de una mujer. La palabra heavy puede traducirse como algo pesado pero no por ello tiene el significado de pesadez corporal. A nadie se le ocurrió la estupidez de decir “Metal Gordo”, por lo que conocemos como Heavy Metal, ¿verdad? Es absurdo; pues así de bárbaro fue traducir la palabra heavy asociándola con gordura.

Para hacer honor a la precisión, pienso que John Lennon  hizo referencia  a una mujer que era “pesada” en el sentido de que era aficionada a las drogas, esa es mi primera interpretación.  O pudo ser una mujer que pensaba profundamente en ciertas cuestiones que a él le parecieron demasiado atrevidas y densas intelectualmente, ¿por qué no?, lo cual resulta aún más aceptable. Pero en ambos casos se refiere a una cualidad moral a una pesadez moral o a una actitud pesada, no a un estado estético.

Me parece además que decirle eso a una mujer es un insulto, en cualquier época, y no creo que haya sido en ningún momento la intensión de los Beatles. Lo único que hay que hacer es, simplemente, poner atención a la letra y perdonar hoy a quien se atrevió a hacer tal desatino. 


Apostillas

En una interpretación aún más detallada de ese título, podemos darnos cuenta de que el “pero” ni siquiera existe en inglés; no es tampoco una condición ni exclusión de lo que quiere expresar, por tanto, simplemente, y para que quede más claro aún, podríamos traducirlo de la siguiente manera:

Te quiero ("Ella es muy pesada")

miércoles, 13 de febrero de 2013

De por qué no soy católico




Nací y crecí en una familia católica. Mi abuela era católica de hueso colorado y mi madre, educada en los sesentas, no tanto. Ninguna de las dos nos impuso la religión como una obligación, aunque confieso que a la abuela Bruna no le hubiera gustado mucho lo que voy a decir: no soy católico.

¿Por qué? En primera porque para ser católico hay que creer en la autoridad del Papa, y yo no creo en tal. Cada vez que mis amigos estadounidenses me preguntan por qué no soy católico, es lo que les contesto.

Y en seguida les cuento aquella anécdota de cuando San Francisco fue a Roma y le dijo al Papa, sentado en su trono del vaticano:

“¿Qué estás haciendo aquí adentro, si los pobres están allá afuera?”

Y es que eso es lo que simboliza un Papa: un disfraz, una vestidura de oro patética y decadente que no puedo tragarme ni respetar.

En cambio, sí soy cristiano. Creo en Jesucristo y en su madre. Y prometo, de una manera más amplia, en otra parte, explicarles por qué soy cristiano. Lo que me interesa decir y exponer ahora, en virtud de los hechos que han llevado al Papa Benedicto XVI a renunciar a su cargo, es que la iglesia católica, en honor al respeto por la vida, por la fe que profesa y su futuro, debería renunciar a la figura del Papa hoy y de una vez por todas; la iglesia no necesita de un líder, necesita de una nueva orientación y de una verdadera honestidad cristiana.

TC

sábado, 9 de febrero de 2013

Juan Rulfo - Entrevista 1977.

Juan Rulfo aquí me recuerda mucho a mi padre, sobre todo en su forma de hablar, de fumar y de mirar, aunque me gusta más la voz de mi padre.