jueves, 21 de agosto de 2008
Feliz Cumpleaños Rebeka
Rebeka es una mujer extraordinaria, una hermana muy querida, una madre atenta y una inteligente psicóloga. Tiene su consultorio en la Ciudad de México y, si alguien alguna vez necesita de sus servicios le pasaremos la dirección y el teléfono aquí después.
En fin, ella fue la que alguna vez hace tiempo trajo a casa el primer disco de Mocedades que escuché en mi vida. La canción del video de aquí abajo es una de mis preferidas. Ah, y quién mejor para hablar español con ese hermoso acento que una mujer.
"Voy a ofrecer por el aire
las alas que no han volado,
y los labios que recuerdan
la boca que no han besado..."
¡Felicidades hermana!
martes, 19 de agosto de 2008
Alejandro Aura
¡Salve Poeta! Les ruego me perdonen por tanto retrazo y le doy gracias a mi amiga Anita por haberme enviado la dirección del blog de Aura, misma que he puesto al final de este post.
DESPEDIDA
pedir los abrigos y marcharnos,
aquí se quedarán las cosas que trajimos al siglo
y en las que cada uno pusimos nuestra identidad;
se quedarán los demás, que cada vez son otros
y entre los cuales habrá de construirse lo que sigue,
también el hueco de nuestra imaginación se queda
para que entre todos se encarguen de llenarlo,
y nos vamos a nada limpiamente como las plantas,
como los pájaros, como todo lo que está vivo un tiempo
y luego, sin rencor, deja de estarlo.
¿Se imaginan el esplendor del cielo de los tigres,
allí donde gacelas saltan con las grupas carnosas
esperando la zarpa que cae una vez y otra y otra,
eternamente? Así es el cielo al que aspiro. Un cielo
con mis fauces y mis garras. O el cielo de las garzas
en el que el tiempo se mueve tan despacio
que el agua tiene tiempo de bañarse y retozar en el agua.
O el cielo carnal de las begonias en el que nunca se apagan
las luces iridiscentes por secretear con sus mejillas
de arrebolados maquillajes. El cielo cruel de los pastos,
esperanzador y eterno como la existencia de los dioses.
O el cielo multifacético del vino que está siempre soñando
que gargantas de núbiles doncellas se atragantan y se ríen.
Lo que queda no hubo manera de enmendarlo
por más matemáticas que le fuimos echando sin reposo,
ya estaba medio mal desde el principio de las eras
y nadie ha tenido la holgura necesaria para sentarse
a deshacer el apasionante intríngulis de la creación,
de modo que se queda como estaba, con sus millones,
billones, trillones de galaxias incomprensibles a la mano,
esperando a que alguien tenga tiempo para ver los planos
y completo el panorama lo descifre y se pueda resolver.
Nos vamos. Hago una caravana a las personas
que estoy echando ya tanto de menos, y digo adiós.
Alejandro Aura
http://www.alejandroaura.net/wordpress/
jueves, 14 de agosto de 2008
Si pudiera atrapar el tiempo en una botella...
Siempre me ha gusta la música de Jim Croce, a quien perdimos en un fatal accidente aéreo en el pináculo de su carrera.
Sobre esta canción tendría muchas cosas que decir, pero sobre todo expresa ese deseo de saber qué nos gustaría hacer con el tiempo que hemos desperdiciado, ¿con quién compartiríamos esas horas, si fueramos capaces de retenerlas como un mago en una botella y disponer de ellas a nuestro antojo?
¿Jugaríamos más con nuestros hijos y hermanos? ¿Pasaríamos más horas con nuestros padres? ¿O con un amig@, espos@ o novi@?
Me parece que cada quien tiene sus respuestas, pero lo esencial es saber aprovechar el tiempo. Aquí, ahora.
jueves, 7 de agosto de 2008
Zapatero a tus zapatos viejos
Siempre he tenido cierto cariño por mis viejos zapatos. Cuando llega el momento de deshacerme de ellos no puedo dejar de sentir nostalgia por todo el tiempo que me sirvieron. No es fetiche, aclaro, es respeto. En verdad que me cuesta trabajo no sentir piedad al verlos envejecidos, rasgados con arrugas-grietas, descoloridos, cocidos y parchados hasta la última posibilidad, como boxeadores después de una cruenta batalla de 15 rounds. Les doy las gracias y recuerdo cuántos caminos recorrimos juntos, lugares a donde fui con ellos; aunque al final llega el inevitable momento de dejar de usarlos; a veces los conservo hasta que un cambio de casa provoca soltar el lastre de inumerables objetos del pasado que forman parte de esos cajones y roperos desordenados que nos heredan las abuelas.
Ayer que salí de comprarme unos zapatos nuevos, no me quedó más remedio que tirar mis keen cafés desinflados y opacos a la basura, afuera de la tienda. Al hacerlo no pude dejar de sentir un nudo en el corazón. En la noche, cuando regresé a casa, me los encontré en la puerta, esperándome, como un par de gatos empapados en la tormenta que volvían a casa. Lo dicho, me cuesta trabajo deshacerme de mis viejos papos.
Me sucede lo mismo con mis anteojos, que ya no uso pero conservo cada uno en un estuche particular, como sarcófagos de un Mausoleo que guarda restos de reyes grandiosos y ya extintos.Regresando a los zapatos, les contaré que, sin saberlo al principio, alguna vez viví por un tiempo en la pequeña ciudad donde nació Carl Perkins, el compositor de la canción "Zapatos de Ante Azul". Pocos meses antes de morir lo vi en un concierto en Beal Street; él ya sabía que no le quedaba mucho tiempo pero dijo que había prometido a Dios que no dejaría de cantar hasta su último día. Así lo hizo y nosotros se lo agradeceremos siempre.