jueves, 29 de enero de 2009

Antireseñas





Vi —hasta hace apenas unas semanas— Quantum of Solace, la última película de uno de los héroes de las frías guerras del Siglo XX, James Bond. Mi única sorpresa fue no encontrarme con ninguna sorpresa.


Las clásicas escenas de persecución a toda velocidad de carros y lanchas parecen ser de cajón y repetirse una y otra vez en esta saga. Eché de menos los curiosos inventos que hacían la delicia de muchos: la pluma con rayo láser, el carro que se transformaba en un submarino, el reloj de pulsera que en verdad es una bomba o una cámara fotográfica, etc.… (Aunque la supercomputadora digital que aparece en la película sea en realidad un fenómeno tecnológico que no pongo en duda exista, al menos como proyecto, ya se ha intentado antes en alguna otra película).


Ya nos habíamos percatado, desde su primera aparición como James Bond, que Daniel Craig es un 007 más tozudo y —aunque el güisqui siempre ha rolado en estas series— también da la impresión de ser más alcohólico, menos cogelón; uno siempre tenía la impresión de que si Bond no estaba en la persecución de algún mafioso y archienemigo, lo encontraríamos en la cama con alguna super modelo; ésta conducta pertenece al instinto de sobrevivencia del héroe; como sabe que puede morir en cualquier rato, responde a la urgencia de querer reproducirse lo antes posible, lo más posible, y lo mejor posible. Aunque no falta aquí la escena erótica con la chica Bond, que acaba casi siempre mal, ya no recubierta en un líquido dorado, sino en chapopote, creando en él la ira y el deseo de venganza, sin importar que sea a título personal, o haya sido despedido temporalmente de su cargo por pasársele la mano con sus propios compañeros, lo cual en cierto modo es una treta para volverlo invisible por un tiempo.


Mi escena preferida de esta cinta cinematográfica es el descenso del andamio, fantásticamente bien lograda por el equipo técnico y el director. La caída del avión y el salto a último minuto es menos creíble, pero uno tiene que pensar que así ha tenido que ser, porque el héroe no puede morir y tiene que salir ileso, o casi; no obstante, lo que me gusta de este Bond, suficientemente bien interpretado por Craig, es que es más humano, quiero decir que a pesar de ser un super agente, con licencia para matar y vivir a su antojo, posee todas las características de un animal humano y es a su vez más vulnerable. Es elegante, pero su fortaleza también es más creíble que la del flacucho y estilizado Roger Moore. Y, comparado con las madrizas que recibe Craig, en realidad son risibles por las que tuvo que pasar el Bond de Sean Connery.


No sé si ustedes lo notaron, pero una de las impresiones que tuve es que la temática que se maneja en esta última entrega visual del famoso libro de Ian Fleming, pertenece a uno de los temas en boga en nuestros días, velados pero no ignorados, aunque nadie lo diga expresamente: que no vivimos en un tiempo de tiranos sino de traidores, y, por lo mismo, uno ya no sabe ni en quién confiar. La seguridad del Servicio Secreto Británico incluso se ve infiltrada por el espionaje, secreto también, y a su vez más mercenario e implacable.


“¿Regresarás?”, le pregunta su jefa.

“Nunca me fui”, responde James Bond.


Tal parece que seguiremos teniendo más cero cero sietes para rato.
Pero la película que realmente espero con ansias es Ángeles y Demonios, una adaptación de la novela de Dan Brown sobre la secta religiosa de los Illuminati, es una especie de segunda parte del Código Da Vinci, en cierto modo, y se estrenará en mayo de este año teniendo en el papel estelar a Tom Hanks nuevamente. Aunque Brown no es el único que ha tomado el tema, su novela es verdaderamente entretenida y espero que el film también lo sea.

miércoles, 21 de enero de 2009

Hoy me hubiese gustado comer con el abuelo

"Ahora voy a decirte unas verdades humanas...

Las ejes de mi carreta

En el principio fue la palabra

jueves, 15 de enero de 2009

¿Quién salvará tu alma?

Si tú mismo no la salvas...

La cantante americana Jewel es también una excelente poeta, por algunos años he venido traduciendo su libro Un caballero sin armadura al español. Prometo dar a conocer algo sobre ella en http://www.ollinsunpress.com/. Por lo pronto, un par de canciones de esta talentosa muchacha, nacida en Alaska.




Y ahora...

miércoles, 7 de enero de 2009

¿Dónde se fue el Llanero Solitario?

Conocí a Paula Cole en Austin, mientras me hospedaba en una residencia internacional. Yo estaba en la cocina preparando mi desayuno y ella entró con una sonrisa en los labios, no tan alta como la supuse y con muchos kilitos de más. Le sonreí yo también y le dije algo que le agradó: ¿Sabes lo feliz que harías al hombre que te viera entrar con esa sonrisa todos las mañanas?" De inmediato nos conectamos y nos hicimos buenos amigos. Ella estaba de paso en un viaje en bicicleta acompañada de un rico australiano. Como en la residencia la mayoría de los cuartos son compartidos pero no mixtos, es decir, hombres con hombres y mujeres con mujeres, sucedió que su novio estaba hospedado en la misma habitación que yo y ella se colaba a su cama por las noches. Entre la penumbra, escuchaba al australiano subirse encima de ella y eyacular menos de un minuto después. Luego por la mañana lo mismo, menos de un minuto y la pobre Paula apenas si comenzaba a jadear. Tenía ganas de saltar yo a su cama y hacerle el quite al güero, por momentos pensé que lo haría pero también una güera comenzó a brincar a mi cama. Nuestro forcejeo duraba hasta casi las cuatro y las cinco de la mañana y yo sé que la pobre Paula permanecía con el ojo pelón, escuchando. Por las mañanas, cuando salía yo del cuarto ella me sonreía y yo era feliz.

La última vez que la vi seguía con su viaje en bicicleta rumbo a California, fue la tarde que regresó a pagar su cuenta y al verme sentado en el comedor se me acercó y me dijo, sonriéndo: What are you doing here?, pero yo sé que ella sabía lo que yo supe siempre: que así tenía que ser.



"Yo lavaré la ropa sucia y cuidaré a los niños,
si tú pagas todos los recibos. Cocinaré
mientras tú vas al bar a tomar una cerveza
y prepararé algo de comer mientras tú ves la TV.
Ah, ¿dónde está mi Llanero Solitario?...
¿Dónde quedó mi final feliz?
¿A dónde se fueron todos los vaqueros?"

Y ahora Paula Cole, como la conocí...Por fin, aquí sí sonríe un poco.


lunes, 5 de enero de 2009

Ven, háblame...

Las vacaciones de invierno se acaban hoy lunes y estamos de regreso. Extrañando a todos mis seres queridos que no estuvieron conmigo el 31 de diciembre, les diré que me pasé uno de los Años Nuevos más chingones de mi vida. Cuando ya todos mis invitados se habían ido, a eso de las 3 y tantos, una nueva celebración dio comienzo para mí, pues les digo que desde hace algunos años tengo la costumbre de no dormir el primer día del año, me voy a la cama hasta que amanece o aún mucho después, como esta ocasión... Uno de mis invitados dejó un video de Peter Gabriel y a eso de las 5:35 AM se me ocurrió ponerlo, no escuchaba a este músico inglés desde que un amigo mío me curó de él repitiéndo el material de La Última Tentasión de Cristo cada treinta minutos; pues me serví mi primer Jack Daniel´s, nostálgico, dispuesto a esperar los primeros rayos del sol, platicándo conmigo, afuera la neblina cubría las casas y los árboles, entonces que escucho las primeras notas de esa canción..."Ven, habla conmigo" y que se arma esa revolución en mi cabeza o, como decimos, me prendió, y que principia mi fiesta. Otro Jack compadre y así... El sol salió a las 7 con cinco, y yo aún seguía descubriendo otro más de los secretos del mundo...

Aquí vemos a Peter Gabriel, uno de los integrantes del ex-grupo Génesis, con la hermosísima americana Paula Cole, a quién pidió colaborar especialmente con él para este concierto después de verla en un video.