sábado, 29 de noviembre de 2008

Inundación en Texas

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Una noche, durante una reunión-fiesta-casi-reventón-pero-no, con mi hermano Juan Carlos y sus amigos en Jackson Tennessee, a principios de los 90´s, descubrí en un video a este genial guitarrista, quien falleciera al desplomarse el helicóptero donde viajaba, a los 34 años de edad, en 1989, y originario de donde vivo ahora, Austin Texas.

Señoras y señores, con ustedes, el maestro, el monstruo de la guitarra: Stevie Ray Vaughan.
Canción especial para estos días lluviosos y fríos en Texas.


"Hay una inundación cabrona en Texas,

todas las lineas están interrumpidas.

He tratado de hablarle a mi novia, Dios mío,

pero todos los teléfonos parecen estar muertos..."



lunes, 24 de noviembre de 2008

No me abandones

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Cuando trabajaba en la Ciudad de México, en la Avenida Insurgentes, desde mi pequeña oficina solía ver el Parque Hundido. Y, como todo estúpido romántico a mi edad, tenía mis momentos de melancolía y escuchaba a Jacques Brel mientras miraba incendiarse la copa de los árboles de aquel parque, en esos maravillos atardeceres del cielo mexicano, que millones de automóviles, por más que se empeñen, no han podido destruir. Ne me quitte pas se convirtió para mí por aquel entonces en un himno. ¿Por qué? Bueno, ese es tema para otra entrada.

Jacques Brel, admirado e imitado muchas veces por Joan Manuel Serrat.



No me abandones.

Hay que olvidar
todo lo que se puede olvidar.
Lo que se fue.
Olvidar el tiempo
de lo malos entendidos
y el tiempo perdido,
a saber cómo.
Olvidar esas horas
que mataba a veces,
a golpes de por qué,
el corazón de la felicidad.


No me abandones...


Te ofreceré
perlas de la lluvia
que traeré de países
donde no llueve.
Escarbaré la Tierra
hasta después de mi muerte
para cubrir tu cuerpo
de oro y luz.
Haré un reino
donde el amor será el rey,
donde el amor será la ley
y tú serás allí la reina.


No me abandones...


Te inventaré
palabras imposibles
que tú comprenderás.
Te hablaré
de aquellos amantes
que vieron arder
sus corazones dos veces.
Te contaré
la historia de ese rey
que murió por no haber
podido encontrarte.


No me abandones...


¿Acaso no se ve a menudo
resurgir el fuego
del antiguo volcán
que se creía demasiado viejo?
¿Acaso no existen tierras incendiadas
que dan más trigo
que el mejor de los abriles?
Y cuando llega la noche
para que en el cielo arda
el rojo y el negro,
¿acaso no se unen?


No me abandones...


No lloraré más
No hablaré más.
Me ocultaré por ahí para mirarte
bailar y sonreír,
y para escucharte cantar
y después reir.
Déjame convertirme en
la sombra de tu sombra,
en la sombra de tu mano,
la sombra de tu perro.


No me abandones...
No me abandones...
No me abandones...
No me abandones...

martes, 18 de noviembre de 2008

Hombre de ninguna parte

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...Empero a mí no me gustaba la música de los Beatles. Creo que ya dije en otra ocasión que prefería otra clase de música y otras bandas. Pero un buen día —cuando yo tenía trece años, más o menos— llegó mi hermana Rebeca con un disco, Pues que me lo prestó mi amiga Ana Rosa. Se trataba de Rubber Soul (Alma de Hule) y yo dije Pues presta pá la orquesta, y vamos a escucharlo. Llegó la canción Hombre de Ninguna Parte. No entendí nada, estaba en inglés. Quiero decir “no entendí” el significado de la letra, porque de ahí en adelante todo cambió. Luego siguió Corre por tu vida, En mi vida, Mirando a través de ti, La palabra (que es un gérmen ya de lo que más tarde sería Todo lo que necesitas es amor) y todas las otras. Pero aquella canción en particular transformó mi noción musical de la vida. Fue una locura de ahí pá lante.

Me parece que fue el pintor Paul Klee quién dijo que cuando no sabía lo que estaba haciendo cuando pintaba era cuando en realidad estaba haciendo algo. Así era con los Beatles, no creo que ni ellos mismos comprendían por ese entonces qué estaban haciendo. Analizando más detenidamente su música me doy cuenta de ello, sus variaciones armónicas quedan muchas veces sin resolución, aunque tomaban ritmos de aquí y allá, improvisaban, y llegaban momentos que no sabían por dónde seguir, e incluso llegan a sonar fuera de tono. Pero de esto casi nadie se da cuenta precisamente por lo novedoso de esos ritmos que estaban creando y que darían paso a la formación de tantos sonidos nuevos que nos llegarían a partir de los 70´s.


No sé a ustedes pero hoy me sigue pareciendo una canción genial.

"Hombre de ninguna parte...No te preocupes...
No te apresures... deja que alguien te extienda una mano...

¿No nos parecemos acaso tú y yo un poco a él?".




jueves, 13 de noviembre de 2008

Cuando Sarah Palin era mi heroína...

Oh, Sarah! No tú, la otra, a la que quise.

lunes, 10 de noviembre de 2008

Juan Rulfo, el destructor de libros

Las Palabras de los Maestros



Entrevista con Mercedes Mila

viernes, 7 de noviembre de 2008

Viento Idiota

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En 1993 dejé la Ciudad de México, había sido elegido para asistir a un congreso de filosofía en Cádiz, España y me fui a los Estados Unidos en busca de otra atmósfera para preparar mi ponencia. Jamás pensé que lo que sucedería en los meses siguientes cambiaría mi vida por completo, pues en lugar de un mes, como tenía planeado, mi viaje se prolongó por un año y tres meses.

Un viento idiota flotaba sobre mi país, vientos salineanos y sangrientos se avecinaban. En camino a Nueva York, pasé por Washington, D.C. y mientras miraba el capitolio en la distancia, escuchaba esta canción de Dylan en mis viejos y gastados walkman, pensé entonces en mi hermano Alberto. No sé por qué.


Aquí Dylan en una de sus mejores facetas, menos country, todavía con buena voz; bueno, dentro de su peculiar estilo de cantar. Una canción genial que tampoco sé ni por qué viene a cuento poner hoy, pero desde hace rato que quería hacerlo. Ahí está.

"...Pero ganó la guerra, después de perder todas las batallas..."