jueves, 26 de febrero de 2009

En este pueblo sí hay ladrones



Dicen que la ocasión hace al ladrón. Yo más bien digo que es la intención. El año pasado me robaron dos bicicletas en Austin. No pude dejar de pensar en aquella famosa película italiana de El ladrón de bicicletas. Si la han visto, recordarán que el protagonista —ante la imposibilidad de encontrar justicia y recuperar la bicicleta que le han robado— se ve tentado a hurtar una para poder mantener su trabajo. El plan no resulta y es expuesto a la burla de ser llamado ladrón frente a su hijo. Es todo un drama que parece sacado de una película de Ismael Rodríguez.

La primera bicicleta que me robaron fue en un sábado durante la noche. Supuse que el ladrón, borracho, después de una fiesta quizás, la utilizó para irse a su casa. Me compré otra. Una semana después, esta vez un miércoles por la noche, también desapareció. Tengo la idea de que el ladrón fue el mismo, así que descarté la primera hipótesis de que la utilizó bajo el efecto del alcohol para llegar a casa.

Una amiga americana me comentó que en Estados Unidos la gente es capaz de robar, no por necesidad, sino simplemente por malicia. Ni siquiera creo que el atraco, como también llamamos en México al robo, se haya debido a una necesidad económica, porque, aunque mantenía mis bicicletas en buen estado y apariencia, en realidad no eran caras. Averigüé que si alguien lleva a revender una bicicleta de cien dólares a una tienda de empeños, llamadas Pawn Shop en este país, recibiría aproximadamente sólo de veinte a veinticinco dólares.

Sin intención, aunque haya ocasión, no hay ladrón. Eso es lo que pienso. Quien roba un objeto de 1 dólar será capaz de robarse otro de cien, porque para este tipo, al que llamaremos el ladrón intencional, no importa el monto de lo que robe o estar sin blanca, sino el mero hecho de robar. Si acepto la idea de mi amiga, podré decir entonces que cuando la ocasión llega, el ladrón ya está hecho. Un ladrón que roba con toda la intención lo hace con ocasión o sin ella, porque aún sin oportunidad, el ladrón la busca.


Creo que en materia legal y penal es esencial la idea de conocer el motivo y la intención del robo para establecer su gravedad. En México, todavía a finales de los ochentas, el robo de medicinas por una necesidad de enfermedad, o el de libros por necesidad de educación, no eran considerados como delitos, al menos graves. Por lo que sé, las cosas han cambiado desde entonces, lo cual no es nada alhagador. Cuando cuestionamos los motivos de un robo es imposible dejar de cuestionarse la idea de propiedad privada, por ejemplo. Uno de mis maestros me dijo alguna vez que la propiedad privada era algo así como antinatural al ser humano; cuando los primeros hombres caminaban sobre esta tierra y encontraban un árbol con fruta, lo único que hacían era alargar la mano para obtenerla. Quizás exista algo de esa inocencia original en alguien que roba comida.


Pero ¿existirá la misma cualidad en alguien que nos roba la cartera, el coche o la bicicleta? ¿Ustedes qué piensan?

miércoles, 25 de febrero de 2009

Los Reyes Gitanos

Uno de mis primeros trabajos en Estados Unidos fue con una familia persa que vendía alfombras, no mágicas, pero casi.

Algunas veces viajabamos de una ciudad a otra, por ejemplo, de Memphis a Kentucky, rentabamos una galería y montabamos un show de alfombras por un par de días o más. Esos viajes gitanos de un lugar a otro podían durar dos horas; pues bien, a uno de esos iraníes le gustaba mucho la música de los Gypsy Kings y la solía tocar mientras manejaba en carretera y platicabamos de nuestros respectivos países. Yo jamás había estado en Irán y él nunca había viajado a México, así que nuestras conversaciones eran muy entretenidas y amenas.

Lo curioso, aunque no raro, es que yo no conocía a los Gypsy Kings hasta que los escuché por primera vez en el carro de mi amigo Afshín.

Imagínense a un persa y a un mexicano en una carretera, con el auto cargado de alfombras mágicas, y en el aire la música de estos gitanos, a quienes, a pesar de cantar en "español", no siempre me ha sido posible entender lo que dicen, pero su música puede ser muy disfrutable y amena. Aquí están.

lunes, 23 de febrero de 2009

"Yo no te pido", Pablo Milanés

"De lo pasado no lo voy a negar, el futuro algún día llegará,
y en el presente qué me importa la gente si es que siempre van a hablar..."



Tengo un especial cariño por esta canción, se las dejo así, sin más palabras.

martes, 17 de febrero de 2009

Amantes 17


Yo Tú
amándonos
en el éxtasis silencioso
del deseo
Tú Yo
el universo en mi boca
niño hombre vientre
tú luna yo tierra
...varón y hembra nos creó
Nazco dentro de ti
en mí tú vuelves
y
somos son soy eres
Ñ
Tonatiuh Catalá

lunes, 16 de febrero de 2009

Rosa del Desierto

Escogí esta versión en vivo sobre la versión-radio porque aquí puede apreciarse la excelente vocalización del cantante Cheb Mami, a todo color. Disfrútenla.



domingo, 15 de febrero de 2009

Los Búhos

Entrando a mi blog a través del buscador Google, me voy enterando que no sólo hay un Búho Verde, sino varios. Está, por ejemplo, el BUHO VERDE --sin acento-- que es un bote-bar en Alemania; luego encontré El Búho Verde --con acento--, que es un blog de no sé quien, con un correo electrónico que incluso tiene el apelativo de greenowl, así, en inglés; luego existe hasta en YouTube un "último cumpleaños" de un archidesconocido Buho Verde --sin acento-- en las arenas de San Pedro; hay además un bar en Mayorca que se llama también El Buho Verde --sin acento--; y, por si fuera poco, existe un Strip Club en Vienna con el nombre de --sin acento--: Buho Verde... ¡My Gosh!

En la ciudad de Austin, que es la capital de Texas, hay unos autobuses que comienzan a circular a la una de la mañana, se les conoce como Night Owl, (Búho Nocturno). Cuando trabajaba en DELL, salía a las doce de la noche, a veces a la una de la mañana, así que después de cancelar mis otros blogs, Mi vida en una nuez y Se habla español, se me ocurrió ponerle El Búho Nocturno a mi blog, pero como no quise parecerme al nombre de una linea de autobuses, lo de Verde me surgió en primer lugar por ser uno de mis colores preferidos, y en segunda por asociarlo con una vida más consciente ecológicamente, que es el rollo que manejé desde mi primer blog.

En fin, que estoy en un dilema y pensando seriamente algunas opciones: cancelar mi blog y montar otro con un nombre distinto, o utilizar sólo el nombre en inglés, The Green Owl, o dejarlo tal y como está e ignorar el resto.

¿Sugerencias?

sábado, 14 de febrero de 2009

Has pedazos tu espejo

Hay música que antes me gustaba que ya no me gusta, así como, aunque más raramente, música que me gusta que antes no me gustaba. Tin Tán es un cómico mexicano que nunca ha dejado de agradarme, y su talento como cantante lo hace patente en esta gran canción, Bonita. Espero que les guste.

Elegía Humana

Alba acaba de publicar en su blog un poema inédito de Tonatiuh Catalá, te invitamos a visitar su sitio y además disfrutar las pinturas de George Tooker y una gran selección de arte, música y poesía.

viernes, 13 de febrero de 2009

Mi casa, mis vecinos, mi perro



Lo que son las cosas, precisamente cuando acabo de terminar de leer un libro que se llama How to be invisible, o Cómo hacerse invisible, escrito por un agente secreto español, ayer recibí, irónicamente, esta foto que me envió el FBI del vecindario donde vivo en Austin, no cabe duda que por más que he querido hacerme "invisible", con estos muchachitos de la Agencia Federal de Inteligencia no se puede. Tendré que aprender otros trucos para desaparecer.

Por lo pronto, no me queda más que mostrarles la foto satelizada que me enviaron; mi departamento se encuentra exactamente frente al avioncito blanco; la avenida ancha de la derecha es la Jollyville, y la calle más angosta de atrás se llama Morado, así, como el color. La parte azul es la alberca que, como ven, me queda sólo a menos de cinco minutos.

Si los del FBI contaran con mejor tecnología podrían verme sentado frente a mi computadora, escribiendo este post, mientras que con la mano derecha como chocolate con churros enlatados, que hice traer desde El Moro, allá en San Juan de Letrán, y con la mano izquierda me estoy chupando el dedo, ay el hábito que no me deja.

martes, 10 de febrero de 2009

Interpreta mi silencio



"Hola obscuridad, mi vieja amiga, hoy vengo a hablar contigo otra vez...La gente habla sin decir nada,
escuchan sin oir, y escriben canciones que nadie canta, ni se atreven...Mis palabras caen al suelo como la lluvia, en el sonido del silencio...
"

lunes, 9 de febrero de 2009

Rock me Baby



Un Blues para mi hermano.

Nació en una época convulsiva, cuando vio la luz por primera vez, ya habían asesinado al Che Guevara y a Martin Luther King Jr, pero aún estaban por venir el Mayo francés y el Octubre de Tlatelolco.

No pudo librarse de que le tocara vivir un tiempo interesante y subersivo. Fue un niño inquieto y carismático. Un muchacho rebelde y apàsionado. Es ahora un hombre noble, que mantiene la curiosidad ante el mundo que lo rodea.

Es mi hermano, se llama Juan Carlos y ayer, 8 de febrero, fue su cumpleaños.



viernes, 6 de febrero de 2009

El amor y el punto cómodo


Les comparto una carta de Paulo Coelho,
la traducción es mía.
En uno de mis libros (El Zahir), traté de analizar por qué la gente tiene miedo a cambiar. Cuando iba por la mitad, me topé con una curiosa entrevista a una mujer que acababa de escribir un libro sobre, ¿qué crees?: el amor.

La periodista le preguntó a la mujer si la única forma en que el ser humano puede ser feliz es encontrar su media naranja. La escritora contestó que no: ´El amor cambia y nadie parece entender eso. La idea de que el amor en el matrimonio nos hará felices es una invención moderna, creada a finales del siglo XVII. Desde entonces la gente comenzó a creer que el amor debería durar para siempre y que el matrimonio era el medio más propicio de ejercitar ese amor. En la antigüedad no existía tanto optimismo sobre la longevidad de la pasión. Romeo y Julieta no tuvieron un final feliz, es una tragedia. En las últimas décadas, las expectaciones de alcanzar logros personales a través del matrimonio han crecido. Desilusión e insatisfacción han crecido también al mismo tiempo.´

De acuerdo a la medicina practicada por los Tarahumaras del Norte de México, siempre hay un punto en nuestras vidas que nos impide continuar haciendo progresos. Un trauma, la perdida amarga de un ser querido, una desilusión amorosa, incluso una victoria que perdimos la oportunidad de entender, todo eso puede acabar haciéndonos sentir cobardes e incapaces de ir hacia adelante. El chamán necesita primero de deshacerse de este ´punto cómodo´. Para hacerlo, tiene que conocer nuestra vida y descubrir donde se encuentra ese punto.

Cuando era joven, siempre estaba peleando, siempre pegándole a los demás, porque yo era el mayor de mi pandilla. Un día mi primo me dio una madriza. Eso me convenció de que yo jamás volvería a ganar una pelea, y comencé a evitar toda confrontación física, corriendo el riesgo de que me tomaran por cobarde, humillado frente a novias o compañeros. Hasta que un día, cuando tenía 22 años, sin quererlo me vi envuelto en una pelea en un bar de Río de Janeiro. Me madrearon pero el ´punto cómodo´ desapareció. Últimamente ya no peleó, no por cobardía, sino porque es una manera terrible de expresarse.

Por dos años intenté aprender a tocar la guitarra: al principio hice muchos progresos, hasta que llegué al punto de que no avanzaba más. Precisamente porque descubrí que otros aprendían más rápido que yo, me sentí mediocre y argüí que en lugar de lamentarme por ello había perdido el interés en tocar la guitarra. Lo mismo sucedió con buceo, futbol, bicicleta: aprendí a hacer todo suficientemente bien, pero luego llegaba a un punto en que no podía ir más allá.


¿Por qué?

Porque, de acuerdo a la historia que nos contaron, en cierto momento de nuestras vidas ´llegamos al límite´. Creemos que ya no hay más cambios por hacer y que ya no creceremos más. Profesional y amorosamente, sentimos que hemos alcanzado el punto ideal, y lo mejor es dejar las cosas tal y como están. Pero la verdad es que siempre podemos ir más lejos. Amar más, vivir más, arriesgar más.

La inmovilidad no es nunca la mejor solución. Porque todo cambia a nuestro alrededor (incluso el amor), y lo mejor es atenernos a ese ritmo de las cosas. He estado casado con la misma mujer por 28 años, pero he cambiado de ´esposas´ (y ella de ´esposos´) varias veces durante nuestra relación.

Si continuáramos siendo los mismos que cuando nos casamos, estoy seguro que no hubiésemos llegado tan lejos.”

Paulo Coelho

lunes, 2 de febrero de 2009

Viejas preguntas, nuevas respuestas

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Hace poco, Alba trajo a cuento aquella vieja pregunta de hacer una lista de los libros que llevaríamos a una isla desierta…Lo estuve pensando por algún tiempo, recordando tanto los libros que no he leído como los que sí…Trataba de elegir, de imaginar que estaba a un día de marcharme a esa utópica isla, las maletas abiertas sobre la cama…Volvieron a la memoria las bibliotecas que he tenido... los libros que he abandonado, perdido, regalado, los que me robaron o, en casos de crisis, los que vendí…Recordé aquella ocasión cuando abandoné la casa de una mujer con la que viví cuatro años, durante los cuales adquirí centenas de libros, pero antes de cruzar la puerta llevaba solamente uno en mis manos: El otoño recorre las islas, de José Carlos Becerra. Rememoré ese otro momento cuando tuve que abandonar un barco en llamas y en mi petaca, en lugar de ropa, metí sólo libros y cuadernos…Pero ahora, ahora, ahora, cuando la pregunta volvió, a finales del 2008, ¿cuáles de todos esos libros me gustaría recuperar o cuáles consideraría llevarme a esa isla desierta…? ¿Cuáles?


Entonces tomé una decisión: ninguno.



Y lo repito, si tuviera la posibilidad de irme a una isla desierta no me llevaría, de entre todos los libros que me apasionan o amo, absolutamente ninguno. Cero, nada.



Hay una película con uno de mis actores preferidos, Bill Murray, se llama The Razor’s Edge, algo así como El filo de la navaja. En ese film, el personaje interpretado por Murray viaja al Tíbet, a principios del siglo xx, para convertirse en discípulo del Dalai Lama. Después de un tiempo de iniciación, el máximo representante de Buda en la Tierra lo envía a un lugar apartado de la montaña y le dice que puede acompañarse de los libros que ha traído cuando llegó. Al llegar al sitio indicado comienza a leer los libros, pues cree que se los han dado para eso…pero luego se desata un frío tan tremendo y descubre para lo único que le sirven en ese lugar tan apartado de la civilización: para hacer una fogata y calentarse con el fuego que produce el papel. Él, tan amante de la sabiduría y el placer que hay en los libros, se da cuenta que hay un punto en que ya no son necesarias las lecturas, de que el mundo frente a nuestros ojos es el libro más fascinante, misterioso e interesante que pueda existir y que nos sea posible leer. Su instrucción ha terminado.



Algo similar me ocurrió un día que fui a una oficina de migración en Memphis, como sé lo tardado que pueden ser los trámites burocráticos, me llevé un libro para pasar el rato, mientras esperaba tuve la sensación de que aquel sitio en sí era el mejor libro que podía leer en ese momento y me puse a observar a la gente a mi alrededor durante todo el tiempo que permanecí ahí. Nunca me aburrí, se los aseguro.



Pero yo — simple mortal—, que aún no he alcanzado el Nirvana ni nadie me ha invitado a una isla desierta, sigo sin poder desprenderme de mis obras completas de Platón, ni del Nuevo Testamento, ni de mis libros de Carl Jung ni de Gurdjieff, Rimbaud, Jorge Luis Borges, ni de leer periódicos, ni revistas ni de cuanta cosa impresa caiga en mis manos, etc., etc., etc.