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sábado, 6 de agosto de 2011
Georges Brassens : "Mourir pour des Idées" // clip réalisé par Tigre de ...
Morir por las ideas, sí, la idea es excelente, de acuerdo,
pero espero que sea una muerte lenta...dice George Brassens en esta canción.
Georges Brassens, 1972.
MOURIR POUR DES IDÉES
Mourir pour des idées, l'idée est excellente.
Moi j'ai failli mourir de ne l'avoir pas eu.
Car tous ceux qui l'avaient, multitude accablante,
En hurlant à la mort me sont tombés dessus.
Ils ont su me convaincre et ma muse insolente,
Abjurant ses erreurs, se rallie à leur foi
Avec un soupçon de réserve toutefois:
Mourrons pour des idées d'accord, mais de mort lente,
D'accord, mais de mort lente.
Jugeant qu'il n'y a pas péril en la demeure,
Allons vers l'autre monde en flânant en chemin
Car, à forcer l'allure, il arrive qu'on meure
Pour des idées n'ayant plus cours le lendemain.
Or, s'il est une chose amère, désolante,
En rendant l'âme à Dieu c'est bien de constater
Qu'on a fait fausse route, qu'on s'est trompé d'idée,
Mourrons pour des idées d'accord, mais de mort lente,
D'accord, mais de mort lente.
Les saint Jean bouche d'or qui prêchent le martyre,
Le plus souvent, d'ailleurs, s'attardent ici-bas.
Mourir pour des idées, c'est le cas de le dire,
C'est leur raison de vivre, ils ne s'en privent pas.
Dans presque tous les camps on en voit qui supplantent
Bientôt Mathusalem dans la longévité.
J'en conclus qu'ils doivent se dire, en aparté:
"Mourrons pour des idées d'accord, mais de mort lente,
D'accord, mais de mort lente."
Des idées réclamant le fameux sacrifice,
Les sectes de tout poil en offrent des séquelles,
Et la question se pose aux victimes novices:
Mourir pour des idées, c'est bien beau mais lesquelles?
Et comme toutes sont entre elles ressemblantes,
Quand il les voit venir, avec leur gros drapeau,
Le sage, en hésitant, tourne autour du tombeau.
Mourrons pour des idées d'accord, mais de mort lente,
D'accord, mais de mort lente.
Encore s'il suffisait de quelques hécatombes
Pour qu'enfin tout changeât, qu'enfin tout s'arrangeât!
Depuis tant de "grands soirs" que tant de têtes tombent,
Au paradis sur terre on y serait déjà.
Mais l'âge d'or sans cesse est remis aux calendes,
Les dieux ont toujours soif, n'en ont jamais assez,
Et c'est la mort, la mort toujours recommencée...
Mourrons pour des idées d'accord, mais de mort lente,
D'accord, mais de mort lente.
O vous, les boutefeux, ô vous les bons apôtres,
Mourez donc les premiers, nous vous cédons le pas.
Mais de grâce, morbleu! laissez vivre les autres!
La vie est à peu près leur seul luxe ici bas;
Car, enfin, la Camarde est assez vigilante,
Elle n'a pas besoin qu'on lui tienne la faux.
Plus de danse macabre autour des échafeauds!
Mourrons pour des idées d'accord, mais de mort lente,
D'accord, mais de mort lente.
lunes, 3 de agosto de 2009
Simplemente Alizee
ñ
Lo publiqué por primera vez en exclusiva para mis amigos en Facebook, ahora, por primera vez lo traigo aquí, para mi gente que visita esta página. Mi novia, ¡Alizee!jueves, 26 de marzo de 2009
No me arrepiento de nada
n
no, no me arrepiento,
ni del bien ni del mal que me han hecho.
No me arrepiento,
no, no me arrepiento;
lo que pagué, tiré u olvidé,
realmente ya no me importa.
Hice con mi pasado una fogata;
con mis tristezas, mis alegrías,
que ya no necesito;
tiré todos los amores,
los temores, y se han ido para siempre,
comienzo de cero.
No me arrepiento,
juro que no me arrepiento de nada,
ni del bien o el mal que me han hecho.
No me arrepiento,
no, yo no me arrepiento,
porque mi vida, mis alegrías,
hoy todo eso comienza contigo.
El año pasado fui a ver una película sobre la vida de Edith Piaf; en la escena final la actriz que interpreta a Piaf canta esta canción. Comencé a llorar, lo confieso, no me importa decirlo; lo bueno es que la sala del cine estaba a obscuras y nadie me vio llorar; quizás sólo ella, la única que podría comprender la razón de mi llanto.
lunes, 24 de noviembre de 2008
No me abandones
z
Cuando trabajaba en la Ciudad de México, en la Avenida Insurgentes, desde mi pequeña oficina solía ver el Parque Hundido. Y, como todo estúpido romántico a mi edad, tenía mis momentos de melancolía y escuchaba a Jacques Brel mientras miraba incendiarse la copa de los árboles de aquel parque, en esos maravillos atardeceres del cielo mexicano, que millones de automóviles, por más que se empeñen, no han podido destruir. Ne me quitte pas se convirtió para mí por aquel entonces en un himno. ¿Por qué? Bueno, ese es tema para otra entrada.
Jacques Brel, admirado e imitado muchas veces por Joan Manuel Serrat.
No me abandones.
Hay que olvidar
todo lo que se puede olvidar.
Lo que se fue.
Olvidar el tiempo
de lo malos entendidos
y el tiempo perdido,
a saber cómo.
Olvidar esas horas
que mataba a veces,
a golpes de por qué,
el corazón de la felicidad.
No me abandones...
Te ofreceré
perlas de la lluvia
que traeré de países
donde no llueve.
Escarbaré la Tierra
hasta después de mi muerte
para cubrir tu cuerpo
de oro y luz.
Haré un reino
donde el amor será el rey,
donde el amor será la ley
y tú serás allí la reina.
No me abandones...
Te inventaré
palabras imposibles
que tú comprenderás.
Te hablaré
de aquellos amantes
que vieron arder
sus corazones dos veces.
Te contaré
la historia de ese rey
que murió por no haber
podido encontrarte.
No me abandones...
¿Acaso no se ve a menudo
resurgir el fuego
del antiguo volcán
que se creía demasiado viejo?
¿Acaso no existen tierras incendiadas
que dan más trigo
que el mejor de los abriles?
Y cuando llega la noche
para que en el cielo arda
el rojo y el negro,
¿acaso no se unen?
No me abandones...
No lloraré más
No hablaré más.
Me ocultaré por ahí para mirarte
bailar y sonreír,
y para escucharte cantar
y después reir.
Déjame convertirme en
la sombra de tu sombra,
en la sombra de tu mano,
la sombra de tu perro.
No me abandones...
No me abandones...
No me abandones...
No me abandones...
Cuando trabajaba en la Ciudad de México, en la Avenida Insurgentes, desde mi pequeña oficina solía ver el Parque Hundido. Y, como todo estúpido romántico a mi edad, tenía mis momentos de melancolía y escuchaba a Jacques Brel mientras miraba incendiarse la copa de los árboles de aquel parque, en esos maravillos atardeceres del cielo mexicano, que millones de automóviles, por más que se empeñen, no han podido destruir. Ne me quitte pas se convirtió para mí por aquel entonces en un himno. ¿Por qué? Bueno, ese es tema para otra entrada.
Jacques Brel, admirado e imitado muchas veces por Joan Manuel Serrat.
No me abandones.
Hay que olvidar
todo lo que se puede olvidar.
Lo que se fue.
Olvidar el tiempo
de lo malos entendidos
y el tiempo perdido,
a saber cómo.
Olvidar esas horas
que mataba a veces,
a golpes de por qué,
el corazón de la felicidad.
No me abandones...
Te ofreceré
perlas de la lluvia
que traeré de países
donde no llueve.
Escarbaré la Tierra
hasta después de mi muerte
para cubrir tu cuerpo
de oro y luz.
Haré un reino
donde el amor será el rey,
donde el amor será la ley
y tú serás allí la reina.
No me abandones...
Te inventaré
palabras imposibles
que tú comprenderás.
Te hablaré
de aquellos amantes
que vieron arder
sus corazones dos veces.
Te contaré
la historia de ese rey
que murió por no haber
podido encontrarte.
No me abandones...
¿Acaso no se ve a menudo
resurgir el fuego
del antiguo volcán
que se creía demasiado viejo?
¿Acaso no existen tierras incendiadas
que dan más trigo
que el mejor de los abriles?
Y cuando llega la noche
para que en el cielo arda
el rojo y el negro,
¿acaso no se unen?
No me abandones...
No lloraré más
No hablaré más.
Me ocultaré por ahí para mirarte
bailar y sonreír,
y para escucharte cantar
y después reir.
Déjame convertirme en
la sombra de tu sombra,
en la sombra de tu mano,
la sombra de tu perro.
No me abandones...
No me abandones...
No me abandones...
No me abandones...
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