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lunes, 7 de noviembre de 2011

La fábula del queso y el ratón


P

uede olerlo, puede olerlo desde donde está. Toda la consciencia del ratón es ese aroma en este momento. Levanta la larga nariz para olisquear el aire una vez más y gira la cabeza rápidamente un par de veces para cerciorase de que el camino hacia su objetivo está libre de obstáculos.

Cuando da la primera mordida al queso que pende de un alambrito, el ratón no se ha percatado de que entró en una jaula. Quizá un poco del vino que se encuentra en un rincón le haga incluso olvidar aún más donde está. El sabor del queso es exquisito y el aroma ha sido irresistible. Tan absorto está en degustar su manjar que ni siquiera se da cuenta cuando cae la compuerta y queda atrapado.

¿Pero es que acaso no somos ese ratón en algún momento de nuestras vidas?



(Escuché este cuento en una conversación entre Clarissa Pinkola Estés y Carolyne Myss en el 2004;  lo traduzco y narro aquí de memoria. N de TC.)


viernes, 21 de octubre de 2011

psicología ontológica

Escritos sobre Freud, Jung y Piaget, de tonatiuh catalá

A partir de Freud, no resulta válido decir “eso es lógico”, con respecto de ningún problema psicológico; porque la certeza sobre el origen  de cualquier dato de la consciencia es aún incierta, y la interpretación o la búsqueda de su causa psíquica nos impelen a evitar, por donde sea que se le mire,  a la lógica.  

lunes, 26 de septiembre de 2011

La psicología es una ciencia divertida



Un experimento o test psicológico que acabo de recibir vía email me hizo recordar mi visita a una escuela primaria aquí en Estados Unidos la semana pasada.

Este test consiste en identificar en un texto determinado ―"en máximo diez segundos”―  todas las letras “F”. Si usted no ha sido capaz de contestar con exactitud el número de letras F del texto, se le indica al final que “la explicación”  ―que no me parece a mí tal― es que ¡“el cerebro no puede manejar la palabra OF”! Como si el cerebro fuera  qué, ¿un chofer?

Al interactuar con alumnos de quinto, cuarto y segundo grado, en sus ejercicios de matemáticas, observé que ¡muchos! niños son dislépsicos, por ejemplo, escriben 17 en lugar de 71. Curioso, me di a la tarea de investigar, en los días subsiguientes a esa visita, algunos estudios sobre la dislépsia. Encontré, en resumidas cuentas, que la dislépsia no es causa de ningún transtorno grave en sí, que en muchos casos se desconoce la causa, pero representa un problema en el factor de aprendizaje de las personas. En el caso de los niños que resolvían sus operaciones matemáticas, noté que la dislépsia los hace tener que repetir el ejercicio dos veces al, obvio, obtener un resultado incorrecto. No creo que sea necesario extenderme en las consecuencias y el impacto en el aprendizaje que esto tiene.

En ninguno de los test que me han aplicado al respecto he fallado y siempre he obtenido el número de letras correcto. Como no creo ser ningún genio, mi curiosidad, digamos, científica, me llevó a investigar por qué yo sí obtengo el resultado de letras correcto que se indica y por qué otras personas no. Noté, en mi propio caso, que uno de los factores que pueden ser la causa de esto es la presión que el tiempo ejerce en la mente que intenta resolver el test. Cuando se le indica al alumno “tienes sólo diez segundos para resolverlo”, es muy probable que eso interfiera en la mente que intenta concentrarse en los detalles de un texto cualquiera; es muy probable que en ese momento, la parte del cerebro encargada de fijar los detalles se apague (turn off), y el individuo, por el apresuramiento de terminar en menos de diez segundos, para verificar si lo hizo bien o no, no ponga atención en identificar de manera correcta lo que se le está preguntando.

Muchas veces, querer conocer si hemos hecho bien o no las cosas, en un grado de buscar aprobación instantánea, nos importa más que terminar bien lo que hacemos. Por ello nos apresuramos a querer saber el resultado.

Yo me di cuenta de que, en mi caso, una vez que leí “En máximo diez segundos”, lo primero que hice fue desconectarme del tiempo, no en una forma de anularlo, por supuesto, sino en que no lo impuse en mí como un factor importante al momento de resolver dicho problema. Terminé el test en menos de diez segundos y mi cerebro distinguió correctamente todas las letras F.

lunes, 7 de junio de 2010

Reflexiones

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"La vida humana en común sólo viene a ser posible cuando una mayoría permanece unida en oposición al resto de los individuos aislados.


Esta constitución del poder de la comunidad por sobre el poder de los individuos representa un paso decisivo en la creación de toda civilización.

El primer requisito de una civilización, por lo tanto, es la justicia; esto es, el asegurarse que la ley no se viole en favor de un individuo. El desenlace final podrá darse en el establecimiento de una serie de leyes que ---exceptuando a aquellos individuos que no son capaces de someterse a una comunidad--- han contribuido con el sacrificio de sus instintos, y ---de nuevo, con sus excepciones--- sin dejar de lado a ninguno en manos de la fuerza bruta.

Una buena parte de la lucha de la humanidad en ése sentido se centra en la simple labor de encontrar, por un lado, una manera de concordancia que dé la posibilidad de traer armonía entre los individuos al reclamo del grupo cultural al que pertenecen, y, por la otra, una que considere el destino de la civilización y sus problemas y de saber si esa acomodación y concordancia se puede alcanzar bajo una cierta forma particular de civilización, o bien ese conflicto es irreconciliable."

Sigmund Freud
"Civilización y descontento"

Traducción Tonatiuh Catalá